USO DE TÉRMINOS QUE IDENTIFICAN LA PARTE DEL LIBRO

USO DE TÉRMINOS QUE IDENTIFICAN LA PARTE DEL LIBRO DE DONDE SE TOMA INFORMACIÓN

A continuación se listan algunos de los términos que deben ser empleados cuando se
requiere especificar la parte del libro* de donde se tomó cierta información. Aplica para
el campo de notas del formato MARC.
* Extractado de: Estructura del libro / por Domingo Buonocore
TÉRMINOS A UTILIZAR
Tapa
Cubierta
Sobrecubierta
Guarda
Anteportada
Contraportada
Portada
Dorso de la portada
Preliminares
ALCANCE
Tapa. Es la cubierta exterior o superficie plana encuadernada hecha de cartón, cuero,
tela, madera u otro material resistente.
Cubierta. Se llama también forro. Es la envoltura de papel que cubre la obra a la rústica
y sobre la cual se halla impreso su título. Por lo común es de papel grueso o cartulina
de color, y , a veces, está ilustrada con dibujos. La cubierta viene a ser así, la vestidura
exterior del libro y sirve para protegerlo. En algunas ocasiones lleva una faja o cinta de
papel con un texto impreso que sintetiza un juicio sobre la obra o una referencia breve
acerca de su contenido.
Sobrecubierta. Algunos libros, -v. gr., los de las colecciones Austral y Contemporánea
de las editoriales Espasa-Calpe y Losada- llevan, además, una sobrecubierta en papel
barnizado de un color característico para las distintas series.
Aunque la sobrecubierta no forma parte del libro, algunos la conservan para hacerla
encuadernar con la cubierta original. La sobrecubierta se ha puesto de moda en los
últimos años y su empleo se ha generalizado mucho, tanto para los libros encuadernados
como para los libros a la rústica. Además de hacer más llamativa la presentación del
libro y servir de esta manera a los fines de la propaganda comercial, tiene una utilidad
práctica, pues resguarda y protege los libros de lujo.
Guarda. Cualquiera de las dos hojas de papel blanco que ponen los encuadernadores al
principio y al fin de los libros, después de haberlos cosido. Las guardas pueden ser,
también, hojas de papel de color, jaspeado, satinado , dorado, etc. de las cuales una parte se pega sobre la tapa interior de los cartones de la encuadernación y la otra sobre
la superficie de las guardas blancas.
Anteportada. Se llama, también, portadilla o falsa portada. Es la primera página
impresa del libro y menciona simplemente el título abreviado del mismo, cuando es
muy extenso en la portada, a la que siempre precede, por cuya razón se designa
castizamente con el vocablo compuesto anteportada. El título simplificado de la
portadilla es de poco o ningún interés para el catalogador, salvo que sea el único del
libro. Casi todos los libros tienen anteportada; en cambio, suele faltar en los folletos.
Contraportada. Es el reverso o vuelta de la anteportada, donde suele colocarse alguna
ilustración (retrato, grabado, etc.), la lista de obras o bibliografías del autor, o, a veces,
el título de la serie o colección a que pertenece el libro. En las obras de varios tomos,
esta página –la contraportada– lleva, además del título general de la obra, el sumario de
todos los tomos de la colección, especificando los subtítulos de materias de cada uno de
ellos.
Portada. Es la página que contiene el título completo de la obra, precediendo del
nombre del autor y seguido, al final, del pie de imprenta. La portada, viene a ser, de
esta manera, la fisonomía, el rostro de los impresos, lo que no justifica, desde luego, la
impropiedad en que suelen incurrir algunos cuando la denominan carátula, pues este
vocablo significa castizamente careta. Cuando la portada se halla adornada de
recuadros o decorada con viñetas y otros motivos, se llama portada ornada y cuando
está tallada al buril, como las famosas portadas monumentales de los Plantín, muy en
boga durante el siglo XVIII, se denomina portada grabada.
Para ambos casos –portada ornada o grabada – conviene más el uso del término
frontispicio, que significa en castellano “fachada o delantera de un edificio, libro, etc.”,
y es, por lo mismo, sinónimo de portada.
La portada es la fuente que suministrará los datos más importantes para la redacción del
asiento bibliográfico de la obra.
Dorso de la portada. Se consignan diversas informaciones de interés para el
catalogador: a) la historia de la edición, es decir número ordinal de la misma, cantidad
de ejemplares que la componen, tiradas especiales en papel de lujo o para bibliófilos,
etc.; b) el copyright, o el derecho de propiedad sobre la obra en virtud de haberse hecho
el depósito que marca la ley; c) fecha – día, mes y año- de impresión de la obra y
nombre del impresor.
Preliminares. Las páginas preliminares forman el conjunto de capítulos y documentos
que, en calidad de preámbulo, anteceden al cuerpo propiamente dicho de la obra, Su
objeto es prestar algunos hechos históricos, literarios o científicos para facilitar la
compresión de la obra.
Debemos distinguir: a) la dedicatoria, b) la gratitud, c) el prefacio, d) la introducción.
Dedicatoria. Es la nota o carta, casi siempre breve, que se imprime al principio de una
obra, comúnmente después de la portada y antes del prólogo, en virtud de la cual el
autor la ofrece, en calidad de homenaje, afecto, etc., a una persona determinada. La
dedicatorias tuvieron gran importancia y valor histórico en épocas anteriores, en que los
escritores, protegidos por reyes, señores, etc., debían testimoniar públicamente su
sentimiento en recompensa moral del beneficio a favor recibido del mecenas.
Gratitud. Es la mención de reconocimiento a que se considera obligado el autor
respecto de aquellas personas o instituciones que han cooperado a la realización de su
trabajo, facilitándole elementos de consulta, datos, documentos, referencias, etc.
Generalmente es breve como la dedicatoria y se pone a continuación de ésta en página
distinta.
Prefacio. Llamado también prólogo, isagoge, proemio, advertencia. Es el discurso o
nota que precede al texto y donde el autor expone consideraciones que juzga necesarias
para la mejor compresión y apreciación de la obra. En él se habla del origen y carácter
de la obra, del plan seguido por el autor, de los propósitos del libro, de cómo ha sido
desarrollado el asunto y de los colaboradores que han intervenido.
A veces el prólogo ha sido escrito por un tercero y consiste en un estudio sobre la
personalidad del autor , méritos de su obra, etc., adquiriendo, por su extensión e
importancia, los caracteres de un verdadero libro que procede y complementa al que le
sirve de introducción.
La lectura del prólogo siempre es útil para el catalogador, pues contribuye muchas
veces, con datos aclaratorios, a facilitar la mejor redacción de la noticia catalográfica y
la clasificación de la obra de que se trata.
Introducción. Algunos libros están precedidos, además del prefacio, de un capítulo de
introducción que presenta un resumen de los conocimientos previos necesarios para la
mejor inteligencia de la obra.
“Postface”. Es una especie de apéndice al prólogo y se justifica cuando la publicación
de la obra se ha realizado durante un período de tiempo relativamente largo y el autor
desea formular algunas aclaraciones, salvedades, etc., sobre el plan general originario
del trabajo.
Reglas e instrucciones, etc. Algunas obras –especialmente repertorios, diccionarios,
tratados en colaboración, etc. -, están precedidas de observaciones prácticas, reglas,
instrucciones, etc., destinadas a facilitar el uso o la mejor manera de servirse del libro y
de las tablas de abreviaturas que se acompañan.
Bogotá DC. 11 de febrero de 2002.

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